Actuamos por prudencia o por miedo

Entre mitos y noticias a medias sobre el desarrollo del coronavirus, a partir del día martes 17 de marzo de este año como medida PREVENTIVA se inicia filtro de toma de temperatura en todos y cada uno de los edificios del Consejo de la Judicatura Federal, Tribunales Colegiados, Tribunales Unitarios y Juzgados de Distrito iniciará a las 8 am por lo que se les pide tanto al personal como a los litigantes, abogad@s y usuarios, llegar 10 minutos antes de su horario normal.

En caso de detectar un incremento en la temperatura se solicitará de inmediato la intervención de las autoridades de salud.

Y así como esta noticia el SAT también hizo lo propio y nos avisó que van a permanecer cerradas las áreas de cómputo que se utilizaban por los contribuyentes para poder presentar declaraciones y realizar trámites, además  de que las solicitudes de contraseñas y constancias de inscripción sólo se podrán realizar a través de cita o desde el portal de internet, pero ¿y si el contribuyente no tiene el equipo con los requerimientos necesarios?

¿No sería mejor prorrogar las fechas de cumplimiento? O incluso si la intención es evitar contagios de plano ¿no sería mejor que se cerraran por un mes todas las oficinas gubernamentales?

Existen otros países que a través de sus ministerios de Hacienda están buscando la forma de otorgar estímulos fiscales y modificar requisitos y fechas de cumplimiento para facilitar las operaciones, debido a que se entiende que en general las economías se están contrayendo y hay empresas más afectadas por las contingencias decretadas.

Y mientras tanto… lo único que se le ocurre a la autoridad es complicar el cumplimiento, en plena época de declaraciones anuales y con plataformas diferentes a las del ejercicio anterior que no se asimilan a la primera, intuyendo que todos tenemos equipos actualizados y conexión a internet a alta velocidad.

A los que son papás, espero que no hayan cancelado su suscripción a Netflix, porque entre la saturación de las páginas oficiales, las compras de pánico y los niños que se van a empezar a desesperar en el encierro, varios van a añorar  los viejos tiempos donde íbamos a las oficinas a presentar los trámites o las declaraciones, y con tranquilidad, después de haber cumplido nuestra misión, no relajábamos comiendo unos taquitos de canasta con un refresco bien frío sin el miedo con el que hoy hasta nos privamos de un abrazo…

Pablo bajó, se echó sobre el joven y lo abrazó. «¡No se alarmen! —les dijo—. ¡Está vivo!»

Hechos 20:10 NVI